Sólo la luz de la noche alunada iluminaba la habitación en oscuridades de aquel segundo piso; una luz que, al colarse por la ventana, marcaba en claroscuros las siluetas de un pequeño grupo de niñas sentadas en el suelo, rodeando a Noelia, quien era la única de pie y con flores en la cabeza.
Noelia tenía la total atención de aquellos ojos que la miraban con absoluta reverencia ante lo que salía de su boca, pues era una niña que ensortijaba sus cabellos hasta la cintura y hacía malabares con las palabras para quien quería escucharla. Durante muchos minutos de aquella noche, llevó al resto de niñas a pasear por una montaña de azúcar y valles de girasoles con el primer cuento. Luego las puso en un tren directo al mar de letras en donde el segundo relato se cruzaba con el tercero, lleno de hadas que ocultaban princesas en un castillo de papel. Navegaron por el cielo dulce de algodón, cuando unos duendes otoñales de otro relato se escondían en su recuerdo; corrieron entre la penumbra de un bosque de luciérnagas rojas, justo cuando la linterna que llevaba Noelia en la mano se paseaba por las paredes de la habitación. Absortas con la CuentaCuentos, cada niña aportaba algún detalle a las historias: que las flores sean chocomenta, que la lluvia sea horizontal, que sean tres soles los que iluminen las aventuras del héroe del cuarto cuento. Y también la cama sirvió de fortaleza, y la alfombra fue el tapete del rey, y la ventana se transformó en un cuadro con vida. No paraban de salir las vidas de muchos personajes de los labios de Noelia, y cada niña vestida con pijama se dejó llevar por esa aguda y segura voz que transportaba la pequeña de los cuentos.
Y este escrito termina igual de sencillo: Noelia escuchó la brisa y supo que era el momento de regresar al roble inmortal que la cobija en el otoño de sus risas. Se despidió de cada niña con un beso hecho con sus dedos, se sentó en el borde de la ventana y luego, silbando una melodía que los tiempos olvidaron, voló.

Qué dulce!! Me gusta, gracias por compartir
Olas de letras que forman un oceano de versos… Gracias hermano, por compartir esta parte de ti, con nosotros… Un abrazo…
Qué hermoso y fascinante…Mil bendiciones para tí Alan que al igual que la CuentaCuentos puedes saltar de la realidad a la ficción, entre un post y otro, con igual maestría y gracia.
Gracias por compartir!
✿ Lindo cuento querido Alan, me hizo recordar un poco mi niñez cuando a mi también me contaban cuentos y lo disfrutaba. Hoy disfruté el tuyo y mucho! Que sigas teniendo más inspiración y gracias por compartirla con nosotros! 桜
Me quedo en la espera que la niña que “hace malabares con las palabras” llegue a mi ventana. Es el tipo de cuentos que quiero que mis hijos lean algún día (cuando los tenga) para que aprendan a imaginar.
Un placer leerte
Comparto el gusto y el agrado de los que te leemos, encontrar a nuestros propios Cuenta cuentos, que nos permiten rescatar la imaginación, la sorpresa y el querer ser parte de ese mundo de sueños y deseos hechos realidad. Un abrazo Alan.
Gracias Alan por endulzar uno de mis momentos más difíciles.
un abrazo desde Colombia!