Cristal era una niña de madera
que se fue convirtiendo en cristal.
Nació sin imaginárselo
y vivió sin proponérselo.
Cristal era una chica de verdad
y aprendió las vocales del amar.
Caminó por veranos de irrealidad
en castillos de arena,
que la mar, sin anunciarlo,
se los llevaba sin pena.
Terca como ella misma,
construyó más castillos en el aire,
pero la noche,
celosa y caprichosa,
los deshacía amorosa.
Cristal, amada y amante,
recorrió senderos serpentinos,
sola o en compañía aparte.
Creció entre las flores fosforecentes
que iluminaban su nocturnidad de fantasía;
y nadaba en las aguas calmas
de pinturas impresionistas.
Cristal, de verdad y en mentira,
vivió con las ganas de quererse,
y se encaminó al amor de canto y encanto
de un ser que la mirara con otros ojos,
cosidos a punto cruz sobre el rostro.
Muñecos alfileteros
que fugaron a un propio mundo
en donde la tierra lloraba
y el cielo sembraba.
Cristal pasó años
sin que la vida supiera de ella,
pese a que la muerte
la miraba en duermevela.
Empeñó aires y suspiros,
pero su corazón quedó siempre de pino,
y su sangre cristalizada
deseaba la inmortalidad sin olvidos.
Cristal ,
transparente como el recuerdo,
no quiere que arrincones su nombre;
así que, tras leer esto,
susurra sus letras
en homenaje modesto,
bajo esta balada mientras.

Sabe hermano que es un deleite leer su letras, que abrazan el corazón y los pensamientos; me hacen imaginar lo bello que es escribir, pensar y soñar…
Paulo..
Cristal, inolvidable descanse serena…
Muy linda historia, aunque siento que si la estructura la pusieras diferente luciría más.. Intenta alinearla a la izquierda y verás como se lee mucho más fluida.
Simple opinión,no me hagas mucho caso.
✿ Bellísima tu balada querido Alan, regresé a mi niñez y mi imaginación voló. Una lectura fácil y con ritmo. Aunque me quedé con la duda de cómo es un corazón de pino? Excelente trabajo poeta y hay que seguir adelante! Bravo!!! 桜
Increíble manera de narrar un sueño…..una ilusión….un momento mágico, siempre con ese toque tan tuyo, disfrutando cada una de las letras que vas hilando hasta completar un manjar para los sentidos. Gracias Alan
Tete