Memorias después del mar.

Me gustaría empezar diciendo que no dormí bien los últimos cuatro días pensando en lo que tendría que escribir. Y confieso que se me acelera lúdicamente el corazón al recordar que hace mucho que no escribía; ahora lo hago sobre esta hoja de papel que guardé durante casi once años dentro de un libro de turismo que encontré enterrado a medias, y que ahora muere de a pocos. Rápidamente también me viene la imagen del día en que marqué por primera vez sobre La Roca Mayor una línea, en un intento de llevar la cuenta sobre los días que iban llegando. Quién diría que dicha roca se llenaría de líneas blancas, una tras otra, las cuales se convirtieron en un ejército de diarios recuerdos.
Pues ahora, escribiendo con esta minúscula letra, relato que hace aproximadamente una semana caminaba por la orilla del mar en arrullo nocturno, cuando sentí el dolor de la sorpresa en mi descalzo pie izquierdo: un lápiz aparecía caprichosamente por esta esquina del mundo preparado para ser partido por mi pisada, y provocar que las astillas de su madera se me incrustaran en la piel. Debo decir también que me tomó casi dos días caer en la cuenta de lo increíble que era aquella aparición entre la arena; ese fue el momento en donde la excitación se fue apoderando de mi cuerpo, cavilando la idea de escribir por fin el texto que tantas veces construí en mi cabeza con eco sordo. Pero la coherencia, que le encanta soplar en susurros, me recordó que de nada servía escribir algo únicamente para mí, al menos en estas circunstancias.
Pero los dioses se habrán doblado de risa al ocurrirseles hacerme tropezar con una botella en el sendero cercano al Templo de Palmeras: ese edificio risueño de la naturaleza hecho de estos árboles y unas piedras inmensas que parecían gigantes sentados y dormidos. Toda aquella noche no dormí imaginando las infinitas maneras en como esa botella pudo llegar, y más aún no haberla visto en tantos años recorriendo ese camino que me lleva hasta la parte más alta de este lugar. Preferí no seguir pensando en el tema, así como aprendí a dejar de pensar en tantas cosas por tantas lunas.
El mar está mojando mis pies mientras escribo esto, quizás sospechando que estoy a punto de meterme en sus entrañas olvidando el terror que me provocaba hacerlo antes. Jamás lo intenté, pese a que me adentraba en su marea ligeramente para poder pescar lo que me salvó. Pero un lápiz y una botella se metieron en la tentación de mis venas y me llevan a dejar los temores en la cueva que me alojó con cariño y con aquella sensación de ser una especie de vientre de la tierra.
Dejo esta isla, con la total seguridad que mis brazos no soportarán mucho el nadar hacia dentro, pero sí lo suficiente para alejarme a una distancia adecuada para soltar esta botella y que las corrientes no la regresen a este lugar, sino que la hagan vagar con destino ya escrito también por quienes me la enviaron. Sé también que mi camino de regreso a estas arenas es improbable, al menos con aire en mis pulmones. Pero estoy emocionado de saber que habrá una botella, sellada con hojas, tela y soga, llena de aire, con un grito que encerraré en su interior y con este escrito, iniciando una aventura en la mar.
Para quien lea esto, le dejo registro que me llamé Magno Ayudante De Los Santos, que fui y soy hijo de Trinidad y Benjamín, que sigo siendo el corazón afiebrado por el danzar de Candelaria y el mejor amigo de Valentín, y que durante once años en esta isla, jamás dejé de cantarles mis recuerdos a través del oleaje, los vientos y los días.


Advertisement
Publicado en Sin categoría on 23 mayo, 2011 at 16:59  Comentarios (4)  

El URI para hacer TrackBack a esta entrada es: http://alancaceres.wordpress.com/2011/05/23/memorias-despues-del-mar/trackback/

RSS feed para los comentarios de esta entrada.

4 comentariosDeja un comentario

  1. Alan! Eres fuera de serie!! Gracias por deleitarnos con tus escritos, no me canso de leerte, siempre es/será un placer!! εїз

  2. Don que no se comparte no existe….. gracias por deleitar este este espacio con tu presencia, porque no son solo letras que forman palabras, son sentimientos que producen emociones, Gracias Alan por regresar

    Teté

  3. Como siempre, qué bonito se siente leerte Alan.

  4. ✿Alan, aunque tarde, aquí me tienes viajando hasta esa isla para sentir en directo la emocion de ese hombre al arriesgar su vida para mandar esa botella con la esperanza de que sus seres queridos la lean. Es fenomenal la forma en como acomodas las palabras, es un don que se te da a la perfeccion, simplemente maravilloso!!! Gracias por compartirnos tu talento, enhorabuena! 桜


Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.